sábado, 8 de julio de 2017

Parte II - La justicia y la plenitud del Derecho. La justicia: Concepto, doctrinas formuladas en el transcurso de la historia. La justicia como virtud.

LA JUSTICIA (del latín iustitĭa), que, a su vez, viene de ius — derecho — y significa en su acepción propia «lo justo, tiene varias acepciones en el Diccionario de la lengua española, más conocido como DRAE.  Es un valor determinado como bien común por la sociedad.  Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de pautas y criterios que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de los mismos.




LA JUSTICIA: CONCEPTO

El concepto de justicia puede explicitarse desde diversos puntos de vista: el ético, moral, como virtud, filosófico, religioso, del derecho y varios más. Algunos de ellos se exponen a continuación.

DESDE EL PUNTO DE VISTA FILOSÓFICO.

Corresponde a la Filosofía moral y a la Ética el estudio de la justicia desde el punto de vista filosófico. En ellas se define como justicia la virtud cardinal que reside en la voluntad mediante la cual, la persona está inclinada a dar a cada uno lo suyo, ya sea de manera individual, como sociedad o como grupos de personas, miembros de la sociedad. Para comprender mejor esta definición es necesario hacer algunas aclaraciones:
La justicia es una virtud y «lo propio de toda virtud y hábito es ser una disposición que inclina de un modo firme y permanente a sus actos».
La justicia, como se indicó, es una virtud cardinal, una virtud principal, ya que sobre ella gira la vida moral de la persona.
Es una virtud que reside en la voluntad, es decir, en el «apetito racional» como indica Santo Tomás de Aquino; no es justo quien «conoce» lo que es recto sino quien obra rectamente. Por tal razón, la justicia está en una facultad apetitiva y al no poder radicar en el apetito sensible, reside en el apetito racional, es decir, en la voluntad.
Es una virtud en la que, al inclinar a dar a cada uno lo suyo, predomina la objetividad.
Sentido propio y metafórico de la justicia
El sentido propio de la justicia exige que haya un débito exigible, que existan personas distintas ya que se puede ser justo o injusto respecto a otro, que debe ser una persona distinta e independiente al que practica la justicia, o la injusticia y, finalmente, que haya igualdad entre ambas personas. Por lo tanto, las relaciones de justicia entre unos y otros son siempre bilaterales.

JUSTICIA EN EL DERECHO ROMANO

El término justicia viene de iustitia, y el jurista Ulpiano la definió así:
Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; «La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho». Los preceptos o mandatos del derecho son: «honeste vivere, alterum non laedere et suum quique tribuere...» «vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo que le corresponde».

JUSTICIA  EN LA VERSIÓN GRIEGA DE LOS SETENTA

El término «justicia» en la versión de los Setenta tiene la misma significación primaria que en el texto hebreo si bien está influida por la mentalidad griega ya que los términos helénicos que se usan: dikē y dikaiosýnē, se refieren a la virtud de la justicia puramente humano ya que ordena la convivencia en los ámbitos jurídicos y morales entre las personas. Sin embargo se ha producido el efecto inverso: existen voces griegas — dikē, dikaiosýnē, krísis, kríma y varios más — para representar en ellos unos conceptos religiosos del Antiguo Testamento que, en principio venían expresados en hebreo como sedek, mišpāt, sedāqāh, etc. El motivo de este cambio de acepciones es, simplemente, el que el parecido entre los términos sea mayor o menor. Para la mejor comprensión de los vocablos griegos que expresan conceptos religiosos, se deben interpretar según sus significados hebreos que traducen.

JUSTICIA DESDE EL PUNTO DE VISTA CRISTIANO

La palabra «justicia» aparece más de doscientas veces en cualquier traducción de la Biblia. Sin embargo, la palabra justicia tiene unos significados y una gama de matices de lo que pueda tener en español u otras lenguas modernas. En ella supera el ámbito moral o del derecho ya que profundiza el ámbito más profundo de lo religioso: la relación entre Dios y el hombre y entre los hombres entre si precisamente por su dimensión religiosa. El concepto de justicia tiene cada vez mayor amplitud y trascendencia. Este es el valor profundo de la justicia en el momento de la Alianza de Dios con los hombres. Este primer significado de «la justicia» está en el entorno de la fidelidad, de la sinceridad, de la conformidad del cumplimiento de la Alianza de Dios con los hombres.


Etimología bíblica

Las lenguas semíticas usan la raíz «Sdq» para expresar la palabra justicia si bien los estudiosos tienen diversas opiniones del significado de esta raíz. El primero es «fiel, justo»; según la segunda opinión puede significar «dureza, solidez, conformidad con la norma»; según la tercera es «vencer». En lo que sí están de acuerdo los etimologistas es que ninguna de ellas puede considerarse más o menos válida que las otras dos.

LA JUSTICIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

En todo el Antiguo testamento, sobre todo en el texto hebreo original, hay unas referencias constantes a este término que es «la acción de Dios que quiere salvar al hombre» al que se le revelará poco a poco los designios salvíficos de que Dios había establecido con el pueblo elegido, con el pueblo de Israel, especialmente ratificados en el momento de la Alianza en el Monte Sinaí donde quedaron concretados los lazos vinculantes: las promesas de Dios y los compromisos del pueblo. Dios ofrece el compromiso de la salvación al pueblo y este asume la fidelidad al pacto. La justicia de Dios es salvación y benevolencia y en el hombre, su fidelidad personal. La justicia veterotestamentaria conlleva unas exigencias, muy conocidas, entre los hombres y en la sociedad que están recogidas y especificadas en los Diez Mandamientos. La justicia que conlleva la Alianza no es una mera relación jurídica sino la que emana de la relación del don gratuito de Dios para con los hombres que es el don de la salvación.

LA JUSTICIA EN EL NUEVO TESTAMENTO

El concepto fundamental de la justicia en el Antiguo Testamento, después trasmitida al Nuevo Testamento, no sufrió modificación alguna ni por los escritos extracanónicos del judaísmo ni por la influencia helenística. A partir de la revelación en toda su plenitud hecha por Jesucristo, también adquiere el concepto religioso de la justicia una dimensión mucho más profunda que en el Antiguo Testamento.

Conceptos posteriores de la justicia

De acuerdo a muchas teorías de justicia, es de suma importancia: John Rawls, en particular, clama que «La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, así como la verdad es a los sistemas del pensamiento». La justicia puede ser pensada como distinta de y más fundamental que la benevolencia, la caridad, misericordia, generosidad o la compasión. La justicia ha sido tradicionalmente asociada con conceptos de fe, reencarnación o divina providencia, es decir, con una vida de acuerdo al plan cósmico. La asociación de justicia con la equidad ha sido histórica y culturalmente rara y tal vez es una innovación moderna.
Un estudio en la UCLA en el 2008 ha indicado que las reacciones a la igualdad están «cableadas» en el cerebro y que, «la igualdad está activando la misma parte del cerebro que responde a la comida en las ratas... Esto es congruente con la noción de que el ser tratados de manera igualitaria satisface una necesidad básica». Una investigación conducida durante el 2003 en Emory University, Georgia, que involucra a monos capuchinos demostró que otros animales cooperativos también poseen tal sentido y que «la aversión a la inequidad tal vez no sea únicamente humana». indicando que las ideas sobre igualdad y justicia puedan ser instintivas en naturaleza y en la sociedad.
En el lenguaje común, el término justicia arrastra consigo la intuición de que «las personas deben recibir el trato que se merecen» y, en este sentido, conserva aún todo su vigor la definición de Ulpiano: «Dar a cada uno lo suyo». Desde el punto de vista individual, según Aranguren, la virtud de la justicia es el hábito consistente en la voluntad de dar a cada uno lo suyo.

DOCTRINAS FORMULADAS EN EL TRANSCURSO DE LA HISTORIA

El tema que comentamos, pese a las dificultades teóricas que presenta, ha sido objeto de estudio por los más eminentes filósofos y políticos a lo largo de la historia.
Platón: la presento como una virtud fundamental, de la cual derivan las demás. El discípulo de Sócrates afirmaba, que ella exige que cada quien haga lo que le corresponde, en función al fin último, y debía ser entendida como una relación armónica entre las varias partes de un todo.(Gobernantes o sabios, militares y artesanos.)
Aristóteles: quien admite apreciable porción de las ideas de platón acerca de la justicia, nos dice que ella es la medida general de la virtud y al propio tiempo el contenido de las leyes. Que existen la distributiva y correctiva, y que esta última se sub-clasifica en conmutativa y judicial. Uno de los aspectos resaltantes de su aporte está en la idea de que la justicia puede ser tenida como una virtud individual a la vez que social. El estagirita añade, que debe concebirse a la alteridad como una meta fundamental del fin que nos ocupa. Tendremos ocasión de referirnos a ello más adelante. 

Ulpiano: eximio jurista romano, nos va a legar la definición que ha servido de punto de partida a pensadores antiguos y modernos. En efecto, el jurisconsulto romano expreso que: “justitia est perpetua voluntas jus suum cuique tribuendi” ( la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo suyo)
Hugo Grocio: quien se ocupo tanto del derecho constitucional como del internacional, y algunos representantes de la escuela clásica del derecho natural, la van a mostrar como expresión de unos códigos ideales con validez absoluta. Para Grocio, si la justicia esta fundad en la ley natural, las leyes positivas serán justas en la medida que se conformen con aquella ley.
El historicismo, positivismo y formalismo: van a desviar el interés por el tema hasta el punto de enfocarlo solo desde la perspectiva del derecho positivo, y abandonan como es lógico, las ideas iusnaturalistas que dominaban para la época.
Gustav Radbruch: destituido de su cátedra universitaria por el nacional socialismo, nos planteo que una sociedad bien organizada, requiere un sistema de cooperación basado en principios justos. Admite inicialmente una escases moderada de Bienes, y en función de ellos estructura una teoría que ha ejercido gran influencia en quienes admitimos que las personas son libres iguales, y nos encontramos integrados dentro de una sociedad democrática. El objeto de su teoría de la justicia, no es otro que el libre acuerdo, la reconciliación a través del razonamiento Público sin entrar a dirimir cuestiones filosóficas, religiosas y morales.

JUSTICIA COMO VIRTUD

Igualmente la justicia ha sido entendida como virtud humana, puede ser definida como el arte de hacer lo justo, y de «dar a cada uno lo suyo» (latín: «suum quique tribuere» contenido en el Ars Iuris), básicamente esto nos dice que la justicia es la virtud de cumplir y respetar el derecho, es el exigir sus derechos, es otorgar los derechos a un individuo. Para diversos autores la justicia no consiste en dar o repartir cosas a la humanidad,[cita requerida] sino el saber decidir a quién le pertenece esa cosa por derecho. La justicia es ética, equidad y honradez.[cita requerida] Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la conducta y hace acatar debidamente todos los derechos de los demás.
Todas las virtudes están comprendidas en la justicia. En definitiva, la verdadera justicia es el arte de dar lo justo o hacer dar lo justo a un individuo, basándose en los principios del arte del derecho, sin tener ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna persona; de lo contrario se estaría dando una justicia falsa, y ello no sería «dar a cada uno lo suyo», sino «dar a él lo que le toque», dependiendo de su clase social o raza, etc.

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